|
Hoy se cumplen 40 años de que una nave del programa Apollo llevara al primer ser humano a la Luna. El momento es propicio para describir el programa que le siguió y la nave que lo hizo posible: el transbordador espacial.
El transbordador espacial o lanzadera espacial (en inglés Space Shuttle) de la NASA, llamado oficialmente Space Transportation System (Sistema de Transporte Espacial), es el único vehículo utilizado para el vuelo de astronautas en Estados Unidos.
Desde el despegue de la primera misión, el transbordador se ha utilizado para el transporte de carga, para el abastecimiento y la instalación de módulos en la Estación Espacial Internacional (ISS), para colocar satélites en órbita y para misiones de mantenimiento (como por ejemplo la reparación del Telescopio Espacial Hubble).
Una de sus funciones, que todavía no se ha utilizado, es la de traer a la Tierra satélites para ser reparados.
Los transbordadores tienen 28 años cumpliendo misiones espaciales, pero en enero de 2004 la NASA anunció que los retiraría de circulación y los sustituiría (en 2010) por una nueva flotilla de naves espaciales reutilizables.
La decisión
Durante la década de 1960, la NASA había planteado una serie de proyectos sobre vehículos espaciales reutilizables para reemplazar a los cohetes de uso único como los de la serie Mercury, Gemini y Apollo, que habían llevado al primer hombre a la Luna.
La Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) también tenía interés en vehículos más pequeños y de mayor maniobrabilidad, para lo cual estaba realizando su propio proyecto de avión espacial, el llamado X-20 Dyna-Soar.
La visión de la NASA contemplaba el desarrollo de una enorme estación espacial que fuera mantenida por un “transbordador” reutilizable que pudiera dar servicio a la estación, a una colonia lunar permanente y que eventualmente pudiera transportar personas a Marte.
Pero ante la falta de dinero la NASA trató de salvar algunos de sus variados proyectos. Se descartó la misión a Marte, pero tanto el plan de la estación espacial como el del transbordador se mantuvieron en pie.
Eventualmente sólo se pudo salvar uno de ellos por razones económicas y logísticas, el transbordador, que además era el vehículo ideal para ensamblar una estación espacial.
En su intento de salvar “su último proyecto”, la NASA pidió la colaboración de la Fuerza Aérea (USAF), para que los futuros lanzamientos de ese organismo se hicieran con el transbordador en vez de los cohetes de un sólo uso, como el Titan II. Como compensación, ambas agencias tendrían ahorros significativos, puesto que el transbordador tendría capacidad más que suficiente para lograr los objetivos de ambas entidades gubernamentales.
Se hace realidad
El desarrollo del transbordador se hizo realidad el 5 de enero de 1972, cuando el presidente Richard Nixon anunció que la NASA comenzaría a desarrollar un sistema de transbordadores reutilizables. El trabajo empezó rápidamente, y un par de años después ya había varios vehículos de prueba.
De estos, el más notable fue el primer orbitador, que originalmente se conocería como Constitution. Pero una campaña masiva de fanáticos de la serie Star Trek convenció a la Casa Blanca de rebautizarlo con el nombre de Enterprise.
El Enterprise hizo su primer vuelo de prueba el 17 de septiembre de 1976 y siguió una serie de ensayos exitosos que se convirtieron en la validación real del diseño del transbordador.
El primer orbitador completamente funcional, el Columbia, fue construido en Palmdale, California, y enviado al Centro Espacial Kennedy el 25 de marzo de 1979. En julio de 1982 quedó terminado el Challenger; en noviembre de 1983 llegó el Discovery, y en abril de 1985 el Atlantis. La segunda parte del proyecto, la construcción de la llamada Estación Espacial Libertad, anunciada en 1984, se convirtió, con muchas modificaciones y adiciones, en lo que ahora es la Estación Espacial Internacional.
Momentos difíciles
En 1986 el Challenger explotó 83 segundos después de su lanzamiento, y la tripulación de siete personas murió. Para reemplazarlo se construyó el Endeavour, que llegó en mayo de 1991. El 1 de febrero de 2003 otro trágico accidente sacudió a la familia de transbordadores espaciales al desintegrarse en los cielos durante su reentrada a la atmósfera el transbordador espacial Columbia, cuando regresaba tras finalizar con éxito la misión STS-107.
A causa de estos accidentes la NASA suspendió todos los vuelos de los transbordadores para investigar a fondo las causas de lo sucedido.
Los vuelos se reiniciaron con el despegue del Discovery dos años y medio después, el 26 de julio de 2005, para llevar a cabo la misión STS-114,
Datos técnicos
Algunas de las características distintivas del transbordador espacial incluyen: • Es un vehículo de 17.25 metros de altura (incluye cola y timón), 37.24 metros de largo y envergadura de 23.79 (de extremo a extremo de las alas). Capacidad de tripulación: 5 a 7 personas.
• Incluye un gran tanque desechable de combustible que se carga con hidrógeno y oxígeno líquidos para alimentar los tres motores principales. El tanque se libera 8.5 minutos después del lanzamiento, a una altitud de 109 km, rompiéndose en pedazos que caen al mar sin ser recuperados. Dimensiones del tanque: 46.14 metros de altura y 8.28 metros de diámetro.
• Dos tanques (recuperables) de combustible sólido que contienen un propulsante compuesto de perclorato de amonio y aluminio. Ambos tanques se separan dos minutos después del lanzamiento a una altura de 66 km, abren sus paracaídas y son recuperados tras su amarizaje. Dimensiones: 44.74 metros de altura y 3.65 metros de diámetro. Cada tanque pesa alrededor de 96 mil kilogramos.
• Carga máxima que puede ser transportada al espacio: 28 mil 803 kg (puede volver a la Tierra con 14 mil kg).
• Órbita: 185 a 643 km (no puede elevarse a más de mil km)
• Velocidad: 27 mil 875 km/hora.
El futuro
Tras la prevista retirada de los transbordadores en 2010, la compañía rusa NPO Energía, encargada de la construcción de los cohetes de la familia Soyuz, será la responsable de desarrollar un nuevo tipo de transbordador: el Kliper.
Éste combina los conceptos probados con éxito durante décadas en la familia Soyuz y en el prototipo creado para la Agencia Espacial Europea (ESA).
Fuente: Vanguardia
|