| El ABC de RFID, las etiquetas del futuro |
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| Noticias - Tecnología | |||
| Miércoles 22 de Julio de 2009 16:12 | |||
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En la actualidad resulta imprescindible poder identificar productos. Precisamente para eso sirven los códigos de barras que ya estamos acostumbrados a ver en todas partes. Pero existe una tecnología que perfecciona estos códigos; se trata de las etiquetas RFID (Radio Frequency Identification). La RFID es un sistema que se utiliza para identificar objetos mediante ondas de radio. Consiste en una etiqueta, también denominada chip o transponedor, la cual contiene una pequeña antena emisora que recibe las ondas de radio. A diferencia de un código de barras, este sistema no necesita del contacto visual para obtener una lectura. Los datos se intercambian de manera automática, por lo que las velocidades son mucho mayores y en variadas ocasiones no interviene el ser humano.
Las tarjetas se clasifican en: Activas: Deben tener una fuente de energía, y pueden tener rangos mayores y memorias más grandes que las etiquetas pasivas, así como la capacidad para almacenar información adicional enviada por el transmisor-receptor.
Como las etiquetas pasivas son mucho más baratas de fabricar y no necesitan batería, la gran mayoría de las etiquetas RFID existentes son del tipo pasivo. La utilidad del sistema RFID El rendimiento de los sistemas de RFID varía de acuerdo al alcance y a la frecuencia utilizada, a la capacidad de memoria que albergan los chips, el grado de seguridad, la clase de datos recogidos, etc. Comprender estas variables es la clave para entender su desempeño y su correcta aplicación. Los usos más frecuentes en los que se aplica este beneficioso sistema son: Autenticidad de productos, seguimiento de mercaderías, control de acceso, inmovilizador de vehículos, peajes, manejo de envíos, control de flotillas de vehículos, control de llantas, control de elevadores, seguridad, etc. También se lo utiliza para desbloquear puertas de autos a distancia, controlar la entrada y salida de libros de las bibliotecas, rastrear y asegurar informes y artículos de inventarios, transacciones, identificación de personal, tarjeta de identificación, logística, y muchas otras operaciones. Los chips del sistema de RFID son extremadamente difíciles de falsificar. Un hacker necesitaría de conocimientos especializados de ingeniería inalámbrica, codificación de algoritmos, etc. Además, existen distintos niveles de seguridad que pueden ser aplicados a las etiquetas. Pero esta característica de seguridad es propia del sistema, por lo que se lo utiliza, por ejemplo, para impedir la falsificación de productos farmacéuticos. La RFID está respaldada por las normas ISO de seguridad que le dan prestigio y protección a nivel mundial. Otra de sus grandes ventajas es que puede ser aplicada en zonas restringidas para el acceso humano, o para el uso de otras tecnologías similares. La tecnología RFID supera muchas de las limitaciones del código de barras. A diferencia de éste, las etiquetas electrónicas:
Fuente: Mundo Logístico.
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