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Redacción Siete Días y Agencias
En California, los autos no son un simple medio de transporte. También son vistos como parte de la lucha para descontaminar el planeta.
En 2004, la California Air Resources Board determinó que los vehículos eléctricos híbridos producen 62% menos gases de efecto invernadero que los a gasolina, es decir, los vehículos con motor convencional.
Por eso, ese estado de EE.UU., gobernado por el republicano Arnold Schwarzenegger, fue el pionero en ponerse metas de reducción de emisiones y, para eso, obligó a que la industria automotriz desarrollara productos aptos para la venta en California.
La legislación es conocida como Ley de Pavley (2005) y está cumpliendo sus cometidos.
Fran Pavley, quien hoy representa a su comunidad en el senado del Distrito 23, que incluye partes de los condados de Los Ángeles y Ventura, dio el nombre a la legislación. Ella era asambleísta de California y, en sus dos períodos de elección, redactó dos leyes con reconocimiento mundial.
Una fue destinada a reducir las emisiones de los autos. Según la legislación, en 2016 -comenzando con los modelos que salgan este año- los fabricantes de autos deberán reducir en un 30% las emisiones de los vehículos que vendan en California.
La ley no fue tan bien recibida. En 2007, las automotrices interpusieron una demanda en un tribunal federal. No solo fueron las que tenían sus fábricas en los Estados Unidos. También Honda y Toyota, que son dueños de líneas híbridas -autos que usan tanto electricidad como gasolina- se unieron a la petición.
Pero el gobernador Schwarzenegger defendió la legislación en todos los tribunales. Luego, el Fiscal General de California demandó a General Motors, Ford, Chrysler, Toyota, Honda y Nissan por el daño que han causado a lo largo de los años con los gases de invernadero, que emiten los vehículos que manufacturan.
La segunda ley de Pavley dice que en 2020 las emisiones de las industrias que operan en California deben haberse reducido a los niveles que tenían en 1990, es decir, en un 25%.
California incentiva la adquisición de automóviles híbridos, que son más caros que los autos regulares. En 2005 determinó que los dueños de los autos híbridos Toyota Prius, Honda Civic y Honda Insight podían circular en las líneas especiales para carros compartidos (‘carpool lanes’), sin necesidad de tener un acompañante, como la ley señala en el caso de los autos comunes.
Entre las ventajas de esos autos también está que reducen el consumo de gasolina en determinadas circunstancias: cuando alcanzan una velocidad fija en carretera, por ejemplo, el automóvil empieza a utilizar electricidad en vez de combustible. También está que son automóviles tan silenciosos que hasta se los ha considerado peligrosos para las personas ciegas, que casi no los escuchan. Tanto así, que el Congreso de EE.UU. y la Comisión Europea están buscando una legislación para establecer un nivel mínimo de sonido para los autos híbridos y los eléctricos.
Este motor silencioso resulta del uso del sistema eléctrico y es visto con buenos ojos por las administraciones municipales que buscan reducir la contaminación auditiva en sus ciudades. Por último, los híbridos reducen la contaminación del aire -que lleva a enfermedades respiratorias- debido a su bajo consumo de combustible.
Las ventajas son tan reconocidas que el presidente de EE.UU., Barack Obama, en marzo impulsó la incorporación de un millón de coches eléctricos en las carreteras de EE.UU. antes del año 2015. Las automotrices catalogaron ese pedido de “poco realista”. California también determinó que a partir de 2016 no se podían usar más automóviles negros u oscuros, porque captan más rápido el calor y, por lo tanto, sus conductores prenden el aire acondicionado, generando más emisiones de gases tóxicos.
Fuente: Suplemento Siete Días, El Comercio. Quito, Ecuador
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