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Lunes 21 de Septiembre de 2009 14:01

Necesidad. Un escáner registra cada rincón del contenedor y su carga sin necesidad de inspección física y tiene un costo unos US$4 millones. Los refuerzos en la revisión de los contenedores, tras hallazgo de dólares, causan traumatismo en las navieras.

Como una situación muy grave calificaron los sectores navieros las demoras que le están ocasionando los múltiples controles de carga a los barcos que hacen su paso por el Puerto de Buenaventura.

Las inspecciones físicas a los contenedores con carga de exportación realizados por la Policía Antinarcóticos, en medio de la operación portuaria, están generando inmensos traumatismos y perjuicios económicos al comercio exterior colombiano, que se ve afectado por los prolongados tiempos de operación en los barcos.

El aumento de las requisas minuciosas a que se ven sometidos los contenedores, vacíos o llenos, especialmente los de exportación, es debido al alto grado de contaminación en los recintos portuarios por ingreso de sustancias narcóticas o de millonarias cantidades de dólares del narcotráfico, que tiene al borde de la desesperación a las agencias navieras.

Más de siete toneladas de coca han sido descubiertas en los recintos portuarios en el último año, a lo que se le suman los US$22,4 millones que llegaron procedentes de México a estas instalaciones.

Debido a que las autoridades que han triplicado los controles a la carga, se ha disminuido profundamente la productividad de la operación portuaria, es decir que si antes un barco se demoraba diez horas en el proceso de revisión, hoy se esta gastando treinta horas y esto afecta los bolsillos de los empresarios del transporte marítimo, pues han tenido que triplicar el tiempo de estadía en el Puerto.

No se tiene una cuantía total de esas perdidas, pero hay un ejemplos muy claros con los costos de movimiento de una grúa pórtico que son de US$600 por hora.

“Ese dinero lo pagábamos por 35 contenedores que se movían en una hora, y ahora nos siguen cobrando la misma tarifa plena cuando ahora sólo se movilizan entre 8 y 10 contenedores por hora, debido a las requisas”, dijo Gonzalo Muñoz, presidente de la Asociación Nacional de Navieros, Asonav.

A esto se le suma que debido a esos retrazos muchas veces los barcos pierden su turno de ingreso al canal de Panamá y esto les representa sobrecostos que superan los US$35.000 diarios por no cumplir los cronogramas de los turnos de ingreso.

A lo anterior se le suman los sobrecostos de operación y de las demoras de los dos o tres barcos que ingresan diariamente al muelle y que tienen que esperar entre diez y once horas para que haya un cupo en los muelles del terminal marítimo.

Es tan grave la situación de retrasos por culpa del inspecciones de la Policía Antinarcóticos y de las autoridades aduaneras, que ya algunas de las más de veinte navieras existentes en el puerto, han considerado que de no mejorar las operaciones de cargue y descargue, comenzarían a desviar los barcos a otros puertos.

 

El caso más patético se registró con un barco que tuvo dejar 66 contenedores en el puerto para evitarse un mayor sobrecosto. “Un desastre, un fracaso. El barco se tuvo que ir porque no podía perder el turno de ingreso al Canal de Panamá. Eso da mala imagen y tememos que situaciones como estas puedan generar castigos o sanciones al Puerto de parte de las conferencias marítimas internacionales”, dijo el directivo de Asonav.

De darse esas sanciones se estaría cobrando unos US$100 por contenedor y la multa dependería del número de unidades que han sufrido ese retrazo, que oscila entre 60 y más de 300 contenedores en cada barco. Todavía no se ha dado, pero hay temor que esta misma semana se puedan comenzar a aplicar y este recargo por controles de seguridad lo deberán pagar los exportadores.

“Igualmente estamos corriendo el riesgo que nos pongan un recargo por hora o tiempos de inspección debido a los bajos rendimientos en la carga de exportación (en la de importación no hay problemas)”, reconoció Domingo Chinea, gerente de la Sociedad Portuaria Regional de Buenaventura, Sprbun.

Sin embargo el ejecutivo portuario fue claro en reconocer el gran esfuerzo de la policía, en jornadas agotadoras, enfatizando en que la solución no está en mayor cantidad de uniformados.

El escáner, una necesidad

“La inspección física no es confiable, depende de seres humanos, no es práctica en ningún puerto del mundo, hay que ir a buscar por lo menos dos escáneres que cumplan estas especificaciones”, aseguró Chinea.

Sin embargo la decisión del tipo de escáner que se requiere no depende de la Sprbun sino de las autoridades de Policía, la Dian, el Ministerio del Transporte, Ministerio de Comercio Exterior y el Instituto Nacional de Concesiones.

“Lo hemos venido repitiendo desde hace mucho rato, que ellos decidan qué tipo de escáner se requiere para hacer la inspección no intrusiva (sin tocar la carga) en el caso de Buenaventura y nosotros procedemos a adquirirlo con recursos nuestros, tenemos la plata para ello, pero se requiere que ellos agilicen ese proceso de selección”, dijo el funcionario.

Estrategias de seguridad

“En los recintos portuarios de Buenaventura, los sistemas de seguridad son de la más alta calidad, están calificados como los mejores en el sistema portuario latinoamericano”, dijo Juan Carlos Gómez, director del sistema de seguridad integrada.

Este funciona con 332 cámaras de video para vigilancia día y noche con un control en una estación central.

A ello se le suman lectores biométricos para el ingreso de personal, que obliga las personas a colocar toda la mano para acceder a una gran biblióteca virtual donde se guardan los antecedentes de los que ingresan y salen.

Igualmente hay talanqueras para vehículos y tornos de medio cuerpo por los que solo puede salir o ingresar una persona previa la huella palmar.

Cuando el camión con el contenedor llega al muelle debe ingresar a un patio de inspección de la Policía Fiscal Aduanera y la Policía Antinarcóticos, luego pasa a un patio de contenedores, cerrado donde hay un control extricto para salida e ingreso.

De 140 contenedores que ingresan en promedio al día se revisan 40 ó 50, de acuerdo a conceptos de extricta reserva de las autoridades.

 

Fuente: El País. Cali, Colombia.