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Marta Lillo Bustos / Enviada especial a España Máquinas de coser, rollos de tela y talento humano dan vida a las colecciones de este ícono de la moda internacional, que cuenta con cerca de 1.300 tiendas en el mundo, y prevé para el próximo año aumentar el número con varias más, entre ellas una en Viña del Mar.
Son pasadas las cuatro de la tarde en España y el frenesí de las máquinas de coser descansa después de un arduo día de trabajo, con los hilos y textiles ya cortados para dar forma a la colección primavera-verano de Mango, que será lanzada oficialmente el miércoles 11 de noviembre en Madrid.
Pero si bien la capital española albergará el glamour de la nueva línea de vestuario, es en Barcelona donde se concentra toda la creatividad. Porque es en una ex fábrica de Samsung ubicada a 20 minutos de Barcelona, en el polígono industrial Riera de Caldes, donde reside la marca de los hermanos de origen turco Isak y Nahman Andic.
El complejo, ubicado específicamente en la zona de Palau-solità i Plegamans, es el centro neurálgico de la segunda empresa exportadora de textil español después de Inditex, dueña de la marca Zara.
Y es aquí donde se concentra la coordinación de diseño, producción y administración de las más de 30 mil prendas por hora que produce a partir de las siete de la mañana, que luego son repartidas a sus más de 1.300 tiendas en todo el globo.
El complejo del Hangar tiene apenas cinco años, y es en sus 12.500 metros cuadrados donde 400 trabajadores, entre diseñadores, modistos, costureras estilistas, modelos y fotógrafos diseñan, cortan, cosen y modelan para Mango.
Artistas de la talla de las modelos y actrices Milla Jovovich, las hermanas Penélope y Mónica Cruz, Eugenia Silva, la hija del guitarrista de los Rolling Stones Alexandra Richards y la inglesa Elizabeth Hurley han diseñado o modelado las confecciones que se hacen aquí, siendo hoy Scarlett Johansson el rostro y cuerpo oficial de la firma.
Decorado por los propios diseñadores de Mango, el Hangar es un reflejo del estilo que caracteriza a Mango. Recorriendo el pasillo central que divide las diferentes dependencias de elaboración del vestuario de la temporada primavera-verano, la creatividad y la innovación son parte del día a día de los más de 1.800 empleados que trabajan sólo en las dependencias de Barcelona, de un total de 8.200 a nivel mundial.
Una amplia calle separa al Hangar de Palau, edificio central donde se concentra la administración y bodegaje (de 100 mil m2), desde donde comenzó la expansión de la firma a nivel mundial en 1994, diez años después de su fundación.
Y quizás para inspirarlos aún más fue que el empresario y dueño de Mango, el catalán Isak Andik, quiso compartir con sus empleados parte de su colección privada de arte, por lo que los trabajadores se empapan de esculturas de metal y cuadros de arte contemporáneo desde que entran hasta que salen del lugar.
A las afueras del recinto esperan los camiones y contenedores que trasladarán las prendas terminadas para su despacho en Europa y el resto del mundo. Una actividad totalmente a la inversa de lo que fue el origen de Mango, cuando los hermanos Andic importaban vestuario femenino desde Asia para venderlo a diversas tiendas en Barcelona.
Santiago es Chile
Es desde estas oficinas ubicadas en pleno complejo industrial de Barcelona que Isak Halfon supervisa la red internacional de tiendas y logística de Mango. El director de expansión trabaja hace 35 años en la firma, y maneja actualmente los hilos que componen el negocio internacional de los hermanos Andic.
De 58 años, y casado con una chilena, Patricia, hace 31 años, el ejecutivo tiene sólo palabras de elogio para los clientes chilenos, que permiten que la marca tenga ocho tiendas en el país -dos stand alone y el resto corners en tiendas por departamento- en alianza con sus socios, de Falabella. “Estamos encantados de trabajar con Falabella. Una de las últimas (incorporaciones) es un Mango Touch, que es un concepto nuevo de accesorios, en Parque Arauco”, explica Halfon.
Por lo mismo, la firma estará abriendo el próximo año una nueva tienda en Viña del Mar y mantiene su interés en continuar con la apertura de otra en Costanera Center, una vez que se reanuden las obras en el mall ícono del grupo de Horst Paulmann.
Junto a Falabella, Mango tiene también tiendas en Perú y Colombia y acaba de abrir tres corners en Argentina, “de los que todavía no tenemos los resultados definitivos. Es una especie de prueba, porque hace muchos años tuvimos tiendas propias pero las vendimos y decidimos volver a través de un franquiciado”, añade.
En 2008 Chile facturó 6,2 millones de euros, un 0,4% respecto al resto de la producción mundial de Mango. Y pese a la crisis y al hecho de que el país es un mercado pequeño para el grupo, las ventas han ido en alza este año, con un crecimiento que supera actualmente el 20%. Por eso insiste que “estamos más contentos desde que Falabella se ocupa de nuestro negocio en Chile, porque ha mejorado muchísimo las ventas”.
Especialmente valora la cultura de venta a plazos del mercado nacional. “Por nuestra cuenta, no éramos capaces de hacer eso. En cambio Falabella con su tarjeta de crédito dentro del negocio financiero chileno, abarca un público mucho más extenso que el nuestro, por lo que tiene una economía de escala. Tengo entendido que sólo con su tarjeta abarca más de un millón y medio de clientes. Es decir que por cada cuatro personas –una familia-, seis millones de habitantes tienen acceso a una tarjeta Falabella, casi la mitad de la población del país. Entonces eso nos ha abierto un abanico de potencial de venta muy superior al que habríamos tenido si hubiéramos dejado las tiendas un poco alejadas de la mano de Dios”.
Pero si bien Mango esta “agradecido” de Chile, “es una población muy limitada y concentrada en Santiago, porque fuera de la capital nos comentan nuestros socios que las ventas en otros puntos, como Concepción, son todavía muy flojas”.
Una realidad que también se vive en el resto de Latinoamérica, asegura. “Tenemos los casos de nuestras tiendas en Bogotá, Caracas y Ciudad de México; las tiendas en ciudades secundarias de sus respectivos países, no alcanzan la importancia que se registra en la capital”,.
Proteccionismo latino
Pero si bien Mango está feliz con Chile, su percepción del resto de la región es diferente. Explica que están registrando problemas en la zona debido a los proteccionismos aduaneros que afectan sus inversiones en Venezuela y Ecuador y todavía están a la espera de cómo les irá en su regreso a Argentina, donde abrieron nuevamente tiendas, pero esta vez de la mano de Falabella.
- ¿Cuáles son estas complejidades?
- En Ecuador nos iba muy bien hasta que el nuevo régimen de (el presidente Rafael) Correa ha hecho que las reglas aduaneras cambien. Las han subido mucho y nuestra mercancía ya no está ingresando con la facilidad de antes. Lo mismo pasa en Venezuela, donde el gobierno actualmente no permite que nuestros socios allá nos paguen en dólares. Eso nos está haciendo mucho daño a nosotros y a todo el comercio con esos países. También preocupa esa enemistad que ahora tienen con Colombia, que es nuestro principal mercado según ventas en América Latina.
- ¿Mango puede protegerse?
-Ante la inestabilidad política, llega un punto en que prefieres invertir entonces con un socio local que sepa cómo manejar el asunto. Cuando nuestros socios venezolanos nos explican lo que está haciendo el gobierno de Hugo Chávez, todas las operaciones triangulares que tienen que hacer para pagarnos en dólares, nosotros no seríamos capaces de hacerlo desde España.
Hasta nuestro principal competidor, Inditex, prefirió vender la tienda en Venezuela a un operador local, y es la primera vez que hace eso en el mundo. Y nos pasa en México también. Tiene un problema arancelario con China, por lo que todo producto chino que ingresa a territorio mexicano paga una aduana textil especial de 500%. Enfrentamos eso con producción asiática no china, como textiles de Macao o Vietnam, por lo que muchas veces a México sólo llega el 80% de nuestras colecciones. Se nota demasiado que están poniendo barreras para proteger a la industria local, que es algo nocivo y negativo para su propio país.
- ¿Y cómo enfrenta Mango la crisis financiera mundial?
- Al estar repartidos entre tantos países estamos viendo dónde está la crisis. Para lo que es Mango, la crisis está en España y países de Europa del Este. Pero ni en Latinoamérica, ni Asia ni en Arabia Saudita hemos notado bajones. También nos hemos preparado para la crisis con nuestra línea Think Up, preparada para la gente que quiere comprar más barato, pero continuamos con nuestras líneas tradicionales. Fuente: Df.cl Diario Financiero *Noticia del 07 de noviembre de 2009
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