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La terminal Quitumbe operó con el trole lleno PDF Imprimir Correo electrónico
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Viernes 17 de Julio de 2009 12:52

Un caos al subir a los articulados del Trolebús. Las unidades fueron insuficientes para la alta demanda. Foto: EL COMERCIOEn el primer día de operación de la terminal del sur de Quito hubo complicaciones con las unidades del trole. La plaza comercial funcionó.

Redacción Quito 

Todos caminaban presurosos: pasajeros, transportistas, estibadores, policías metropolitanos y funcionarios públicos. Ayer fue el primer día de operación de la nueva terminal de Quitumbe.


La jornada de operación tuvo su particularidad. Los usuarios de la terminal  giraban su cabeza de un lado a otro en busca de información. ¿Dónde tomo un bus?, ¿Dónde puedo desayunar? ¿Cómo llego al norte?

Las preguntas apabullaron al personal de la Policía Metropolitana y de Innovar, quienes tenían la misión de dirigir a los pasajeros. Sin embargo, la señalética colocada ayudó a su tarea. 

Mélida Salazar miraba los letreros, buscaba la forma de tomar un articulado del Trolebús. Llegó desde la provincia de Cotopaxi para llevar a su hijo a una consulta médica. “Está bonita la terminal, el problema es que está muy lejos. Nos toca invertir más de lo habitual”, dijo mientras hacía fila para comprar un pasaje al trole.

Detrás de las puertas y paredes de vidrio, se formaron largas filas de personas. La tónica fue similar en los andenes de embarque para los articulados. Solo quienes tenían maletas pequeñas pudieron subir a las unidades, que arribaron cada 10 minutos.

Los estibadores de la terminal de Cumandá también llegaron con sus pequeños carritos de metal, pero ahora usan uniformes.

Juan Carlos Unajinga trabaja en eso hace 26 años. El hombre menudo ofreció su ayuda a Rodrigo Cumbal, quien llegó desde Loja cargado tres maletas y dos cartones. Su única opción fue alquilar una camioneta hasta Carcelén para luego ir en bus a Guayllabamba. El servicio de carga cuesta entre USD 0,50 y USD 1,50, según el bulto.

Desde el área de arribo de taxis se accede a la plaza comercial. Al cruzar la puerta se percibe a comida. Los comensales se deleitan con secos de pollo, guatita, desayunos y otras ofertas. En una de las mesas está Ángel Peñafiel, chofer de un bus de la cooperativa Atlántida. “Todo está funcionando bien, pero el trole debe mejorar para que los usuarios no deban esperar mucho”.


Peñafiel creyó que no encontraría algo de comer, pero las humeantes ollas de aluminio estuvieron hirviendo desde temprano en la mañana.

Sin embargo, en los locales de objetos variados, la mayoría de comerciantes aún se instalaba hasta las 09:00 de ayer. A esa hora, Silvia Pabón colocaba las golosinas en las repisas de su local.

Pese a que fue el primer día de funcionamiento oficial, el ruido de los taladros y de las soldadoras aturdieron a los pasajeros. Hasta ayer en la mañana aún se  ultimaron detalles en los ascensores y en las cubiertas de la terminal. 

Mientras tanto, en el área de embarque sellaban las puertas de los buses. Está prohibido recojer a los pasajeros en las esquinas.

Fuente: El Comercio. Quito, Ecuador