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Sin embargo, durante la actual administración, el sistema preferencial ha logrado mejorar sus resultados. A junio de 2009, las importaciones llegaron a $73 millones y las exportaciones a $71 millones. La poca efectividad que han tenido las Zonas Francas en el país ha llevado al Gobierno Nacional a repensar su funcionamiento. Las estadísticas demuestran que, desde su implementación (en 1991), este régimen especial no ha cumplido con sus objetivos: atraer la inversión, potenciar las exportaciones, promover la inserción del Ecuador al comercio internacional, generar puestos de trabajo y promover el desarrollo de las zonas de influencia.
Sin embargo, durante la actual administración, el sistema preferencial ha logrado mejorar sus resultados. A junio de 2009, las importaciones llegaron a $73 millones y las exportaciones a $71 millones, con lo cual el déficit de balanza reportado en Gobiernos pasados, ha logrado reducirse notablemente.
En 2005, el saldo negativo era de 73 millones pero en 2008 este se redujo a 2,2 millones y para 2009, por primera vez desde su creación, las Zonas Francas prevén un superávit en la balanza comercial.
En cuanto a las inversiones, también se muestra una mejora sustancial. Crecieron en un 93% al pasar de $66 millones, en 2005, a $120 millones, en 2008. Así mismo, en lo que respecta a la creación de fuentes de empleo, el número de ocupados pasó de menos de 4.000 a 5.500.
Pese a esta mejora, las Zonas Francas no han logrado constituirse en un motor de desarrollo. El presidente Ejecutivo (e) del Consejo Nacional de Zonas Francas (Conozofra), Gustavo Guerra, explicó que esto se debe a que muchas de las empresas que solicitaron ser parte de las zonas francas “sobredimensionaron su real capacidad para cumplir sus proyecciones”.
Entre todas las zonas francas, por ejemplo, se proyectaba una creación de 30 mil empleos y cumplieron solo el 16% de la meta. Según Guerra, el problema radica en que las estas zonas “han priorizado y fomentado actividades netamente comerciales que no aportan al proceso económico. Se han convertido en canales de paso para mercancías“, sostuvo.
Frente ello y con el fin de corregir las ineficiencias, en 2007, el Gobierno inició un proceso de evaluación y depuración. Esto permitió reducir de 21 a 13, el número de zonas francas, y de 130 a 53, el total de usuarios a nivel nacional. Para diciembre se prevé que otras dos salgan del régimen especial con lo que el saldo al cierre de 2009 sería de 11 zonas francas. Ahora, el objetivo es reemplazar este régimen por Zonas Económicas Especiales que se encargarán de potenciar actividades industriales, que generen inversión, valor agregado y fuerza laboral.
Este esquema, que agrupa un determinado tipo de actividad (la industria metalmecánica, en Ambato, o la textil, en Atutaqui, por ejemplo), nace articulado al Plan Nacional de Desarrollo y estará orientado al desarrollo económico local en coordinación con los gobiernos locales.
De momento, el Gobierno evalúa las potencialidades locales, además de las necesidades nacionales como transferencia de tecnología o facilidades logísticas.
Guerra explicó que el esquema de Zonas Económicas Especiales es excepcional y “se utilizará únicamente cuando se requiera un desarrollo intensivo, como es el caso de la industria tecnológica”. Presidencia del Ecuador.
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