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La comunidad se queja por los daños que causa la polvareda de los trabajos en la terminal aérea. Piden que dentro de la renegociación se incluyan sus pedidos. Redacción Quito Más de USD 15 000 de inversión perdidos, 95 000 plantas de frutilla dañadas, una casa a punto de ser embargada... Estas son parte de las secuelas que Magdalena Landázuri dice que soporta por la construcción del aeropuerto en Tababela.
Esta agricultora de la comunidad de Guambi sembró frutillas, en una hectárea y media el año pasado y perdió la cosecha por la polvareda causada por los trabajos en la terminal. Decenas de agricultores de la zona aseguran que el polvo se impregna en las plantas y evita que estas absorban los nutrientes. “Esa es la razón por la que los cultivos se mueren. No sabemos qué tiene ese polvo, pero pudre las hojas y los frutos”, dice Landázuri. La agricultora pidió un préstamo en el banco para cubrir los gastos de la inversión.
Sin embargo, como las plantas se pudrieron, Landázuri perdió el dinero de la cosecha y el banco casi embarga su vivienda. Para ayudarle, su familia le presta terrenos para sembrar y así cumplir con las cuotas del préstamo; pero el polvo sigue cayendo.
Las nubes de tierra, según los vecinos, son más fuertes y más visibles pasado el mediodía. Isabel Sampedro, presidenta de la comunidad, dice que las minúsculas partículas ingresan hasta por las rendijas de las viviendas.
Por ese motivo, las afectaciones a la salud también les preocupan. En el Centro de Salud de Tababela no hay médicos ni medicinas para atender a los niños que acuden por infecciones a la garganta o a las vías respiratorias.
Paola Quijía, otra moradora, dice que se han presentado varios casos de enfermedades originadas por el polvo incluso en la piel. “Los niños son los más afectados porque ellos son más sensibles”.
Las alergias y la rinitis son las enfermedades más comunes, pero no pueden ser tratadas porque la casa de salud está cerrada. Quijía considera que en lugar de darles fundas de caramelos en Navidad a los niños, las autoridades deberían preocuparse por las necesidades de la comunidad.
También les ofrecieron la construcción de vías de las calles secundarias, como la Humberto Puga, pero tampoco se ha cumplido. Los moradores han enviado oficios al Cabildo, a Aecon Construcciones, a Corpaq y a Quiport, pero en las respuestas no se han definido fechas de solución.
Por estas razones, varios agricultores protestaron ayer en la entrada al corredor de Alpachaca, a unos metros del aeropuerto.
Humberto Baquero, presidente de la Junta Parroquial, dice que este fue un llamado de atención a las autoridades. Según él, no están en contra de la Alcaldía, pero piden que en la renegociación se incluyan las remediaciones por los daños causados. Fuente: El Comercio. Quito, Ecuador.
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