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El paso de 128 metros de extensión costó USD 600 000 y fue financiado por la Prefectura. El servicio de transporte a la zona minera se incrementará. Redacción Loja En 11 días, el puente sobre el río Zamora, en el sitio Namírez, se abrirá al tránsito vehicular. Ese día cambiará la historia para la población minera de San Carlos de las Minas y Nambija, que esperó la obra durante 30 años.
Según Néstor Fajardo, uno de los pequeños mineros, ese tiempo transcurrió con dificultades para quienes trabajaban en Nambija. “Pagamos altos precios por el transporte, incluida la cuota por el servicio obligatorio de la gabarra para cruzar maquinaria o vehículos al otro lado”.
El puente mide 128 metros de largo y empezó a construirse en octubre del año pasado. Se trata de una obra con estructura metálica, con tubería de acero de 10 y 12 pulgadas en la base.
La constructora lojana Rocaz (Rojas Cazar) debía entregar la obra en julio. Pero, según su gerente, Walter Rojas, el retraso se debió a la ampliación de 32 metros en la extensión del puente.
En un inicio estuvo previsto de 96 metros. La ampliación fue necesaria para evitar el desgaste rápido de un estribo con la creciente del río Zamora.
La obra fue contratada por el Gobierno Provincial de Zamora Chinchipe, por un monto de USD 600 000 y ya fue inaugurada por el ex prefecto, Franklin Delgado.
El paso de vehículos pequeños en el sitio donde se inicia la ruta hacia Nambija seguirá costando USD 2. El paso de un camión cuesta USD 10.
Además, la transportación de pasajeros desde ese sitio hasta Nambija continuará con la empresa de Transportes Nambija.
Durante 20 años, esa empresa ha sido la única que va a la zona. Ahora mantiene ocho turnos diarios de ida e igual número de vuelta, de 06:30 a 17:30.
Los pasajeros pagan USD 1,50 y el viaje hasta el sector minero toma una hora y media.
Con el funcionamiento del puente está previsto que el servicio de transporte se amplíe con nuevas compañías. La empresa Zamora planifica compartir las frecuencias con la Nambija. Para ello, prevé utilizar busetas y mantener el valor del pasaje.
Fuente: El Comercio. Quito, Ecuador.
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